MAL ENTENDIDO
El silencio y las palabras. El mar y las islas.
No puedo evitar sentir esa atracción incomprensible por el mar, como por todo aquello que tiene voz propia , que no es lo mismo que tener lengua. Oir sin entender es estar sin ser necesario.
Mejor así, mejor esa ausencia que palabras que unen y separan tan a menudo, de forma gentil. Tu me dices te quiero y yo también, y no decimos lo mismo , pero es igual. Porque después, inmediatamente después ya no decimos nada. Nada que no sea estrictamente innecesario , innecesario por obsceno , por pertenecer a esa satisfacción de paladar intimo. Y lejos del universo que nos separa , el de las palabras, habla la piel con su idioma incierto y ambición de desierto inexplorado. Esa piel por la que nos movemos con disposición adolescente entre las llamadas al placer de timbre indiscutible.
Lo prefiero. Prefiero un beso a una frase , una caricia a una conversación , una noche compartida en una cama, antes que un bosque de palabras .Antes que cien fotografías en colores de inciertos viajes sonrientes prefiero tu sexo húmedo oferente.
Duermes ,a veces, cuando dejamos de hablar así , y a mi me cuesta mas pasar de tus brazos a los del sueño silencioso. Mañana, creo, volveremos a las palabras sin tregua, a llamar a las cosas por sus nombres ( tu los tuyos , los míos , yo.) que ambos sabemos reconciliables por diferentes, porque sabemos recorrer las palabras desde su centro a sus etéreas fronteras., hasta el punto de reconocernos hablando de las mismas cosas. También nos volveremos a desencontrar porque en las palabras hay ecos lejanos y tan profundos que no nos dejaran vernos. Que nos harán olvidarnos. No lo dudo. Y tengo abismos de silencio donde tensar la espera, entre dos aguas, amartillando el deseo en el revolver del amor.
Tornan tus labios a curvarse , vuelven las caderas a su reino ,se rozan las manos , la luna se descubre, volvemos a hablar.